Historia y monumentos

La villa de Budia

Por la documentación que obra en el ayuntamiento es aventurado poner fecha a la fundación de este pueblo, si bien el primer documento escrito data de 1388, la fundación debió ser anterior a la dominación árabe. No se pudo escapar a antiguos pobladores su extraordinaria ubicación en una hondonada abrigada de los vientos del norte y rodeada de un vergel de vegetación donde nacen manantiales de aguas purísimas. Juan Catalina García, cronista provincial, recoge de los Aumentos a la Real Provisión de Felipe II (27 de Noviembre de 1580) que el nombre de Budia procede de la voz latina “Peteus”, que quiere decir pozo.

En la baja Edad Media, como ocurrió en muchos casos, la letra “P” cambió por la “B” denominándose “Beteus”. El mismo autor asegura que en el norte de África hay familias moras con el apellido Budia que aún conservan, lo que corrobora la existencia de este poblado durante la dominación sarracena.

Perteneció tras la Reconquista del territorio a fines del siglo XI, a la Comunidad de Villa y Tierra de Atienza. Dos o tres siglos después, quedó incluida dentro de la Tierra o Común de Jadraque, al desgajarse éste de la tutela atencina. La tierra de Jadraque quedó dividida en sesmas.

En el siglo XV, y por donación hecha por Juan II y su esposa la reina María a sus fieles cortesanos Gómez Carrillo y María de Castilla, pasó Budia al señorío de estos cortesanos.

En 1434 adquirió el título de Villa. En 1478, don Alfonso Carrillo de Acuña traspasó Jadraque y sus sesmas al Cardenal D. Pedro González de Mendoza, y este fundó el Condado del Cid. Éste pasó a su hijo don Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza, marqués de Canete, y una generación después vino a añadirse a los títulos y posesiones del gran duque del Infantado, en cuya casa permaneció hasta la abolición de los señoríos por la Constitución de 1812.

 

La mayor prosperidad de Budia llegó en los siglos XVII y XVIII, hasta el punto de producir 10.000 cordobanes que se exportaban a todo el reino. Pero en 1710 la Guerra de Sucesión frenó contundentemente el bienestar de Budia ya que los ejércitos del Archiduque estuvieron cuatro días acampados en esta localidad y al retirarse la saquearon quitándole a sus moradores el grano, más de 14.000 raciones de pan, saqueando en la iglesia ornamentos, valiosas alhajas y quemando más de 6.000 colmenas valorándose todo en 44.000 ducados, suma importantísima para la época. Todo ello no amilanó a los vecinos de Budia que volvieron a darle la importancia económica que tenía antes de tan lametable suceso.

Pocos años más tarde en 1768 reinando Carlos III se designó a Budia cabeza de departamento de Durón, Gualda, Valdelagua, Picazo, Valfermoso, Balconete, Retuerta, Irueste y los dos Yélamos.

En 1830 cuando empieza a declinar la importancia de la villa de Budia tenía dos batanes, dos molinos, 16 tiendas de comestibles y avituallamientos, 10 zapateros, varios abogados, médicos, cirujanos y un boticario. (Enciclopedia Militar de España 1830).

También hubo un Hospital en Budia. Al menos así se dice en el libro de Respuestas Generales al Catastro del Marqués de la Ensenada que se guarda en el Archivo Histórico Provincial de Guadalajara.