Pedro de Mena

Pedro de Mena y Medrano, hijo del también escultor Alonso de Mena, nació en Granada en el año 1628. Empezó a trabajar en el taller de su padre y, al fallecer éste cuando él apenas tenía 18 años, siguió su formación con los artistas Bernardo de Mora y Alonso Cano. A través de esta colaboración, Mena asimiló nuevos y más elaborados conceptos que le llevaron a la perfección técnica y el realismo. El gran prestigio que alcanzó en Granada fue decisivo para que en 1658 recibiese el encardo de la sillería del coro de la catedral de Málaga, donde desarrolló una iconografía de gran variedad de figuras.

En 1662 viajó a la Corte, donde creó sus dos obras más famosas: el San Francisco de la catedral de Toledo y la Magdalena para los jesuítas de Madrid, ambas obras imprescindibles en el catálogo de las más importantes esculturas del siglo XVII español. Algunas de sus creaciones de esa época evocan estados del alma apenas envueltos de la materia indispensable para ser esculpidos.

Volvió a Málaga donde recibió gran cantidad de encargos, creando un taller del que salieron obras maestras de la imaginería. Falleció en esta misma ciudad el 13 de octubre de 1688.